¿Qué hago si mi proveedor no me quiere mandar lista de precios?
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Pídela por escrito una sola vez, con lista cerrada de seis a diez insumos y una fecha de vigencia. Si no la manda, cambia la pregunta: en lugar de lista pide el precio del día de esos mismos insumos, el día que vas a comprar. Casi nunca es que no quiera. En fruta, verdura, carne y pescado no tiene lista porque el precio se arma esa madrugada en el mercado. Lo que sí se consigue por escrito es el precio del día, y con eso ya puedes comparar. Si a la tercera vez no contesta nada por escrito, el problema dejó de ser el precio.
Primero, por qué no te la manda
La respuesta se decide aquí. Hay tres razones distintas detrás del mismo no, y cada una se contesta diferente.
No tiene lista. Tiene precio del día
En fruta, verdura, carne y pescado el proveedor compró esa madrugada. Su precio de hoy sale de lo que pagó hoy. Pedirle una lista es pedirle un documento que no existe en su negocio.
Eso no es evasiva. En el mercado el precio se forma cada mañana y el margen del intermediario es corto.
Tiene lista y la trae vieja
En abarrote, desechable y limpieza sí hay lista. Lo que a veces no hay es una lista al día. Si te manda una de hace tres meses, el precio que vas a pagar no es ése.
Ahí la pregunta útil no es la lista. Es desde cuándo vale y cuándo la vuelve a mover. Eso es lo que distingue un precio de lista de un precio del día.
Por escrito le quita margen de maniobra
Un precio escrito se compara, se guarda y se compara otra vez el mes que viene. De palabra no. Es la razón menos cómoda de decir y la más fácil de resolver.
Se resuelve cambiando lo que pides. No una lista para todo el año. El precio de hoy de seis renglones.
Lo que sí se pide, y cómo se pide
El mensaje con el que preguntas decide la respuesta que llega. Uno abierto trae una llamada. Uno cerrado trae números.
El mensaje armado para pedir cotización se copia tal cual y se cambian los corchetes.
Lista cerrada de seis a diez renglones
Una lista de cuarenta insumos no se contesta. Una de seis se contesta en el semáforo. Entran los que pesan en tu gasto y los que se mueven cada semana.
Especificación pegada a cada renglón
Jitomate no es un renglón. Jitomate saladette de primera, caja de 13 kilos, sí lo es. Sin especificación te contesta con el producto más barato que tenga.
La unidad va escrita en el mismo renglón, porque el bulto y la caja no pesan lo mismo en cada producto.
Una fecha de vigencia, aunque sea de un día
Pregunta hasta cuándo vale. En perecedero la respuesta normal es hoy. Esa respuesta sirve, porque te dice cada cuándo tienes que volver a preguntar.
En abarrote la lista existe. Pídela con vigencia
Fuera del perecedero el documento sí existe. Lo que cambia es la pregunta. No es si tiene lista, es desde cuándo vale la que te dio y cuándo la vuelve a mover.
Pide tres cosas en el mismo mensaje. La fecha desde la que rige, el escalón de volumen al que te está cotizando y si el precio ya trae IVA. Esas tres convierten un archivo suelto en algo que se puede comparar el mes que viene.
Guárdala con la fecha en el nombre. La lista de septiembre contra la de octubre es la única forma de ver qué renglón se movió sin que te avisaran.
Un solo mensaje, a la misma hora
La misma lista, el mismo formato y la misma hora. Lo que convierte la respuesta en costumbre no es insistir, es que llegue siempre igual. Esos ocho minutos son parte de llevar el control de compras sin contratar a nadie. La cadencia que aguanta está medida en cada cuánto conviene pedir precios.
Los cuatro noes y qué contesta cada uno
El no casi nunca viene solo. Viene con una frase, y la frase dice qué pedir en su lugar.
| Lo que te contesta | Qué quiere decir | Qué pides en su lugar |
|---|---|---|
| «Márcame y te digo» | No tiene lista escrita y no quiere dejar un precio fijo | El precio de hoy de seis renglones, por mensaje, a la misma hora |
| «Es el de siempre» | Hay un precio de referencia en su cabeza y no en papel | Que te escriba cuál es ese precio y desde cuándo |
| «Depende de cómo venga el mercado» | Es verdad en perecedero | El precio del día, y el rango de la semana pasada |
| «Te la mando» y no llega | No es prioridad | La misma lista en un mensaje más corto, con la hora de tu pedido |
| «Mejor te la doy en la entrega» | El precio se decide después de que ya no puedes comparar | El precio antes de cargar el camión, o el renglón se queda fuera |
La cuenta de no tener el precio por escrito
Sin precio por escrito no hay nada que comparar contra la factura. La diferencia aparece sola y aparece en un renglón.
Pides 30 kilos de jitomate con el precio de siempre. La factura llega $2.50 arriba por kilo. Son $75.00 en ese renglón y nadie puede decir que estaba mal, porque no había nada escrito.
Con cuatro renglones así por semana son $1,200.00 al mes. Son cifras de ejemplo y el orden de magnitud es el punto. El renglón suelto no se siente. El mes sí.
Hay otra pérdida que no se ve en la factura. Sin precios guardados no puedes saber qué insumo te está subiendo el costo, porque te falta el mes anterior.
Con el precio escrito la revisión toma dos minutos. Se abre la orden, se lee el precio unitario y se busca el mismo renglón en la factura. Lo que no cuadra se marca antes de pagar y no después.
Si de todos modos no manda nada
Quedan tres salidas y las tres se usan al mismo tiempo.
Escribes tú el precio que te dio
Te lo dice por teléfono y tú lo anotas. Luego le mandas el mensaje con lo anotado y la fecha. El acuse es que no te corrija.
Pides el precio a dos más
Un solo proveedor sin precio escrito es un problema. Tres proveedores con precio del día son una comparativa. La hoja para ponerlos lado a lado se baja sin registro, y si prefieres armarla tú están las siete columnas que lleva en Excel.
Te apoyas en la referencia pública
El SNIIM publica el precio de mayoreo de las centrales en días hábiles. No es el precio de tu proveedor y no pretende serlo. Sirve para saber si lo que te cotizaron está dentro de lo que se está pagando esa semana.
Dónde está cada una y cada cuándo se actualiza está en las fuentes públicas de precios de mayoreo. Y conviene recordar que el precio de la central no es el que te va a dar tu proveedor.
Cuándo el no es señal de cambiar de proveedor
Casi nunca lo es. Hay tres casos donde sí, y ninguno es que te caiga mal la respuesta.
- Tres rondas sin un solo número por escrito. Ni lista, ni precio del día, ni el precio anotado por ti sin corregir.
- El precio aparece por primera vez en la factura. Ahí ya no cotizaste, te enteraste.
- El precio cambia entre el pedido y la entrega. Y cambia hacia arriba siempre.
Cambiar de proveedor se hace con un traslape, no de un día para otro. El orden está escrito en cómo se cambia de proveedor sin quedarte sin producto. Y si estás empezando y todavía no tienes a quién pedirle, eso se arma primero.
Lo que no funciona
- Insistir el mismo día. Tres mensajes seguidos consiguen menos que uno a la misma hora cada día.
- Pedir la lista completa de su catálogo. Son cientos de renglones y nadie la arma para un cliente.
- Decirle que otro te lo da más barato sin saberlo. Si te pide el nombre y el número, se acabó la conversación.
- Aceptar el precio de palabra y reclamarlo en la factura. Sin nada escrito el reclamo no tiene de dónde agarrarse.
Dónde entra Comprafin
Comprafin compara cada mañana los precios que capturan los proveedores que el restaurante ya tiene. El precio deja de ser una lista que alguien te manda y pasa a ser la captura de cada proveedor en su cuenta.
Lo que cambia es de qué lado se teclea. Tú no pides la lista y tú no la copias. El proveedor pone su precio del día y tú abres la comparativa.
Para el proveedor el registro no tiene costo e incluye 30 días naturales de prueba. Para el restaurante son $599 al mes por negocio, con IVA incluido, con prueba de 14 días. Comprafin opera en la Zona Metropolitana de Guadalajara y en Tepic, y en las demás plazas hay lista de espera.
Lo que no hace. No consigue proveedores, no vende insumos y no manda el pedido. Los proveedores los pones tú y Comprafin los integra. Si tus precios se mueven una vez al mes y le compras a dos, una hoja de cálculo te alcanza.
Preguntas frecuentes
¿Estoy obligado a aceptar que no me manden lista de precios?
No, pero conviene cambiar lo que pides. En perecedero no existe la lista. Lo que sí se consigue es el precio del día de una lista cerrada de seis a diez insumos, por escrito.
¿Cómo le pido precios a un proveedor para que me conteste?
Con cinco líneas en un solo mensaje. La lista cerrada, la especificación de cada renglón, la unidad, hasta cuándo vale el precio y la hora a la que vas a pedir. Siempre a la misma hora.
¿Qué hago si sólo me da el precio por teléfono?
Anótalo y mándaselo por mensaje con la fecha. Si no te corrige, ya tienes el precio por escrito. Es lo que después se compara contra la factura.
¿Puedo usar el precio del SNIIM para negociar?
Sirve como referencia y no como argumento. Es precio de mayoreo en la central y no incluye flete, selección ni crédito. Dice si lo que te cotizaron está dentro de lo que se paga esa semana.
¿Cuándo dejo de insistir y busco otro proveedor?
Después de tres rondas sin un solo número por escrito. También cuando el precio aparece por primera vez en la factura, o cuando cambia entre el pedido y la entrega.
¿Comprafin le pide la lista a mis proveedores?
No. Cada proveedor captura su precio del día en su cuenta y tú ves la comparativa cada mañana. Tú dices con quiénes compras y Comprafin los integra.
Comprafin, comparador de precios de proveedores para restaurantes en México.
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Comprafin te muestra cada mañana a cuánto está tu lista con todos tus proveedores y arma el plan de compra del día. 14 días de prueba, sin tarjeta.