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Proveedores y abasto

¿Cómo le digo a mi proveedor de siempre que voy a comparar precios?

· 8 min de lectura

La respuesta corta

No se anuncia. Se pide el precio por escrito, por los mismos insumos y el mismo día, y se le pide a él también. La frase que funciona es corta: «le voy a estar pidiendo el precio del día por aquí, para tenerlo todo en un lugar». No se dice que estás comparando, no se nombra a nadie más y no se usa un precio ajeno como amenaza. El proveedor de años casi siempre ya sabe que hay otros. Lo que le molesta no es que compares, es enterarse por un reclamo.

La conversación que todos posponen

Llevas años con el mismo proveedor. Te saca de apuros, te da crédito y te conoce la cocina. Y hace meses que no sabes si su precio está bien.

Por qué se siente delicado

Porque la relación no es sólo precio. Es la entrega del sábado, el favor de diciembre y el pago a quince días. Eso no se pone en una tabla.

Por eso la pregunta no es cómo avisarle. Es cómo empezar a tener el número sin romper lo demás.

La respuesta corta es que no se avisa

No hay una frase que anuncie bien que vas a comparar. Lo que sí hay es un cambio de costumbre que se explica en una línea. Pides el precio por escrito y lo pides siempre.

Lo que sí se dice

La frase, en una línea

«Le voy a estar pidiendo el precio del día por aquí, para tenerlo todo en un lugar.» Eso es todo. Es verdad, no acusa a nadie y no promete nada.

Funciona porque le da una razón operativa y no una de compras. Tener los precios juntos es orden, y el orden no se discute.

Si pregunta si le estás buscando sustituto

Se contesta de frente y corto. «No. Estoy poniendo en orden las compras y necesito los precios por escrito.» Si además es cierto que no lo estás cambiando, se dice.

Si ya decidiste pedir a dos

Ahí sí se dice, y conviene decirlo tú antes de que lo vea en el pedido. «Voy a repartir el pedido en dos, por si uno no llega.» Es la razón real y la entiende cualquiera que haya perdido una entrega.

Lo que no se dice

Lo que se oyeLo que escucha el proveedorQué decir en su lugar
«Me dieron más barato por allá»Me están usando para bajarle al otro«¿Me pasa su precio del día por escrito?»
«Voy a empezar a cotizar con varios»Ya estoy fuera«Le voy a pedir el precio del día por aquí»
«Es que está muy caro»No sabe lo que cuesta traerlo«¿Qué incluye su precio, flete y selección?»
«Igualas este número o me voy»Esto es un ultimátum«¿Hay precio por volumen si le pido los dos insumos?»
La columna de la derecha pregunta por el dato y no por la rebaja.

Nunca se nombra al otro proveedor

Enseñar la cotización ajena quema dos cosas. Quema al proveedor que te la dio, porque se enteró de que la usas como palanca. Y te quema a ti, porque ya no puedes pedirle precio real.

Nunca se usa un precio que no leíste hoy

En perecedero un precio de la semana pasada ya no existe. Si llevas un número viejo a la conversación, el proveedor lo va a corregir y con razón. Eso es por qué el precio del día caduca.

Cómo se empieza, en cinco pasos

  1. Escoge los tres insumos que más mueven tu gasto.
  2. Manda el mismo mensaje a los proveedores que ya te surten esos tres, el mismo día.
  3. Pide insumo con variante, unidad, cantidad y día de entrega.
  4. Anota las respuestas en una sola hoja, con la fecha.
  5. Repítelo la semana siguiente, sin anunciar nada.
Los cinco pasos para empezar a comparar: tres insumos, mismo mensaje el mismo día, cuatro datos por insumo, una hoja con fecha, repetir cada semana.
El orden importa. La segunda semana es la que da la comparación.

Por qué el mismo día

Dos precios de días distintos no se comparan en perecedero. El jitomate se mueve todos los días hábiles, y el SNIIM lo publica así. Pedir el lunes a uno y el jueves a otro no mide al proveedor, mide el calendario.

Por qué la segunda semana

Una cotización sola no dice nada. Dos semanas seguidas ya enseñan quién se mueve con el mercado y quién se queda parado. Eso es cada cuándo conviene pedir precios.

El mensaje ya está escrito

No hay que redactarlo cada vez. El mensaje para pedir cotización a un proveedor trae dos versiones que sirven aquí. La corta para el de siempre y la de varios insumos en un solo mensaje.

Qué pasa después de la primera vez

El escenario más común

Contesta el precio y no pregunta nada. Es lo que pasa casi siempre. Para él mandar un precio por escrito es trabajo de todos los días.

Cuando no quiere mandarlo por escrito

Pasa, y casi nunca es por esconder el precio. Es porque el precio cambia y no quiere quedar amarrado. Se resuelve pidiéndolo con fecha: «el precio de hoy, nada más para hoy».

Si de plano no lo manda, hay una salida y está escrita en qué hago si mi proveedor no manda lista de precios.

Cuando baja el precio solo

También pasa. Un proveedor que sabe que su precio se compara lo revisa antes de mandarlo. No hace falta que se lo digas.

Cuando sube el precio y lo avisa

Es la mejor señal de las cuatro. Un proveedor que avisa el alza antes de la entrega está cuidando la relación. Lo que sigue es qué hacer cuando tu proveedor sube el precio.

Tres casos donde la conversación es otra

La frase de una línea funciona con el proveedor normal. Hay tres casos donde no alcanza y conviene saberlos antes.

Cuando el proveedor es familia o amigo de años

Aquí el riesgo no es que se enoje, es que te diga que no hace falta. «Yo te doy el mejor precio, no te preocupes.» Y entonces pedir el número parece desconfianza.

Se saca del terreno personal y se pasa al operativo. «Lo necesito por escrito para el control de las compras.» Es cierto y no se discute con nadie.

Cuando el proveedor te da el crédito

El crédito pesa más que el precio y hay que decirlo en la misma frase. «Le voy a pedir el precio del día, y le aclaro que seguimos igual con el pago a quince.»

Un precio más bajo de contado contra un precio con crédito a quince días no son el mismo número. Si comparas sin la condición de pago, vas a cambiarte a uno que te deje sin flujo.

Cuando es el único de la plaza

Pasa con tortilla, con hielo y con pan en plazas chicas. Ahí no hay con quién comparar hoy, y pedir el precio por escrito sigue valiendo la pena.

Lo que te da es la serie de su propio precio. Con tres meses de precios suyos ya sabes si te subió más que el mercado. Ésa es la cuenta de si tu proveedor te está cobrando de más.

Qué gana el proveedor con esto

La conversación se hace fácil cuando hay algo para él, y sí lo hay. Un precio por escrito le quita la llamada de las siete y el reclamo de la nota.

  • Deja de repetir el mismo precio por teléfono a cada cliente.
  • No discute lo que se dijo, porque el precio quedó en texto con su fecha.
  • Ve el pedido con la cantidad y el día, y arma mejor la ruta.
  • Si su precio está bien, la comparación lo deja ver.

Ese último punto es el que casi nadie dice. Un proveedor caro pierde con la comparación y un proveedor correcto gana, porque hoy nadie se lo nota.

Comparar no es cambiar

Casi todo el miedo a esta conversación viene de confundir dos cosas. Comparar es tener el número. Cambiar es una decisión aparte y se toma con más que el precio.

Lo que mideCompararCambiar
Qué necesitasEl precio por escrito y la fechaPrecio, entrega, crédito y respaldo
Cada cuándoCada semanaCasi nunca
Qué le dices al proveedorQue le vas a pedir el precioQue repartes el pedido
Qué pasa si te equivocasNada, es un datoTe quedas sin producto un día

Cuando sí toca cambiar, no se hace de golpe. Se hace por insumo y con traslape, que es cómo se cambia de proveedor sin quedarte sin producto.

Qué hace Comprafin con esto

Comprafin compara cada mañana los precios que capturan los proveedores que el restaurante ya tiene. El proveedor captura su precio del día en su propia pantalla y no manda nada por mensaje.

Eso cambia la conversación. No le pides un favor cada mañana, le pides que se registre una vez. Para el proveedor el registro no tiene costo e incluye 30 días naturales de prueba.

Comprafin no vende insumos, no procesa pedidos y no interviene en la relación con el proveedor. El restaurante decide a quién le compra.

Preguntas frecuentes

¿Le tengo que avisar a mi proveedor que voy a comparar precios?

No. Se le pide el precio del día por escrito y eso ya es comparar. Si pregunta, se le dice que estás poniendo en orden las compras.

¿Y si se enoja y me quita el crédito?

Es raro cuando no hay amenaza en la petición. El crédito se pierde por pagar tarde, no por pedir un precio por escrito.

¿Puedo enseñarle la cotización de otro para que me la iguale?

No conviene. Quema al proveedor que te la dio y te deja sin poder pedirle precio real la próxima vez.

¿Cuántos proveedores necesito para que la comparación sirva?

Dos por insumo alcanzan para tener referencia. En abarrote y limpieza uno alcanza, porque el precio se mueve poco.

¿Qué hago si no quiere mandar el precio por escrito?

Pídelo con fecha y sólo para ese día. Casi nunca es por esconderlo, es porque no quiere quedar amarrado a un número.

¿Comparar precios quiere decir que voy a cambiar de proveedor?

No. Comparar es tener el número cada semana. Cambiar es otra decisión y se toma con entrega, crédito y respaldo, no sólo con precio.

Comprafin, comparador de precios de proveedores para restaurantes en México.

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