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Operación

Quién debe comprar en un restaurante, y qué se rompe en cada caso

· 9 min de lectura

La respuesta corta

Depende del tamaño y de qué horas estás pagando. En un restaurante de un solo local compra el dueño, porque es quien carga con el margen. Cuando la cocina crece conviene que el chef arme el pedido y el dueño autorice el precio. Un comprador dedicado se paga cuando la compra ocupa más de media jornada diaria o cuando hay varias sucursales. Lo que no cambia con el tamaño es el control: quien pide, quien recibe y quien paga no pueden ser la misma persona sin dejar registro.

La pregunta no es de organigrama

Lo que está escrito sobre esto son descripciones de puesto. El jefe de compras hace esto, el chef hace lo otro. Sirve para publicar una vacante y no sirve para decidir.

La decisión real tiene dos partes. La primera es con qué horas vas a pagar la compra. La segunda es qué control se cae cuando esa persona empieza a comprar sola. Las dos se responden distinto según el tamaño del negocio.

Cuando compra el dueño

Es lo normal en un restaurante de un local y casi siempre es lo correcto al principio. El dueño es el único que ve el precio y el margen al mismo tiempo. Cuando el jitomate sube tres pesos lo siente en la cuenta del mes, no en un reporte.

Lo que gana el negocio es exactitud. El dueño compra la cantidad que se va a vender porque él pagó la que se echó a perder la semana pasada. Nadie pide de más por si acaso.

Lo que se rompe es su día. Comprar bien no son diez minutos. Es pedir precio a varios proveedores, convertir a la misma unidad, decidir y darle seguimiento a lo que llega. Un dueño que hace eso todas las mañanas deja de estar en la operación de la tarde y en la mesa con el cliente. Ese costo no aparece en ningún lado.

Cuando compra el chef o el jefe de cocina

Es el arreglo más común en cuanto el restaurante pasa de cierto tamaño. Tiene una ventaja que ningún otro tiene: el chef sabe qué producto sirve para qué platillo. Distingue un jitomate que aguanta la barra de uno que se deshace en dos horas.

También conoce el rendimiento. Sabe cuánto le queda de un kilo después de limpiarlo, que es el número que hace comparables dos precios. Así se mide.

Lo que se rompe son dos cosas. La primera es que el chef compra con criterio de cocina y no de negocio. Prefiere el producto que le facilita el servicio aunque cueste más, y muchas veces tiene razón. El problema es que nadie está poniendo el otro lado de la balanza.

La segunda es el proveedor de confianza. El chef llega con su lista de proveedores de los últimos cinco años y esa lista deja de moverse. Un proveedor que sabe que no lo están comparando sube diez centavos por kilo cada tanto y nadie lo nota.

Cuando hay un comprador dedicado

Aparece en cadenas y en restaurantes grandes. Es la única figura que compra de tiempo completo, así que es la única que puede pedir tres precios de doce insumos todos los días sin descuidar otra cosa.

Lo que gana el negocio es poder de compra. Un comprador consolida volumen, negocia plazo y flete, y tiene tiempo de buscar proveedores nuevos. Eso vale puntos de food cost completos.

Lo que se rompe es el control. El comprador decide a quién se le compra y cuánto se paga, y no está en la cocina ni en la caja. Es el puesto donde más dinero se puede ir sin que nadie lo vea, porque nadie de la operación cruza lo que decidió.

Quién compraCuándo convieneQué ganaQué se rompe
DueñoUn local, hasta 15 insumos que muevan el costoVe precio y margen juntos. Compra lo que se vendeSus horas. Termina comprando rápido en vez de barato
Chef o jefe de cocinaUn local con cocina grande o dos localesCriterio de producto y de rendimientoCompra con lógica de cocina. La lista de proveedores se congela
Chef arma, dueño autorizaLa mayoría de los restaurantes medianosCriterio de cocina con freno de negocioSe cae si la autorización es de trámite y nadie ve el precio
Comprador dedicadoVarias sucursales o compra que ocupa media jornadaVolumen, plazo y proveedores nuevosControl. Es quien decide y nadie de la operación lo cruza
El tercer renglón es el que más se usa y el que peor se implementa. Autorizar no es firmar una hoja. Es ver el precio antes de que salga el pedido.

La regla que no cambia con el tamaño

Comprar son tres actos distintos y casi siempre se juntan en la misma persona. Pedir, recibir y pagar. Cuando los tres los hace uno solo sin dejar rastro, no hay forma de saber si lo que se pagó fue lo que llegó.

No hace falta un departamento para separarlos. En un restaurante de un local basta con que quien recibe la mercancía no sea quien hizo el pedido. El cocinero que recibe pesa contra la nota y firma. El dueño paga contra esa firma.

  1. Quien pide deja el pedido por escrito, con producto, cantidad, unidad y precio acordado. Un pedido de voz no se puede revisar después.
  2. Quien recibe pesa y firma la nota. Si lo que llegó no es lo que se pidió, se anota en la misma nota antes de que el repartidor se vaya.
  3. Quien paga cruza la nota contra el pedido. Nota sin pedido no se paga hasta que alguien explique de dónde salió.

No hace falta desconfiar de nadie para hacerlo. Sirve sobre todo para encontrar un error de captura tres semanas después, que es lo que pasa casi siempre.

La comisión del proveedor y cómo se ve

Es el tema que nadie escribe y todos los que llevan años en el negocio conocen. Un proveedor puede acordar con quien compra que su producto entre por encima del precio de mercado y una parte de esa diferencia se vaya en corto. Pasa en compras de restaurante como pasa en cualquier compra.

No se detecta con desconfianza. Se detecta con datos, y casi siempre se ve igual:

  • Un proveedor concentra una categoría completa durante meses, sin que su precio sea el mejor.
  • El precio de ese proveedor sube parejo y el de los demás no, o baja tarde cuando el mercado ya bajó.
  • No hay cotizaciones de otros para esa categoría en los últimos tres meses.
  • El pedido mínimo o el flete cambian justo cuando alguien pide comparar.

La solución no es cambiar de persona. Es que exista un segundo precio del mismo insumo el mismo día. Un comprador que sabe que su precio se compara todas las mañanas compra distinto desde la primera semana.

Qué se delega y qué no

Delegar la compra completa de un jalón es lo que sale mal. Se delega por partes y en este orden.

TareaSe delegaSe queda con el dueño
Levantar el conteo de cocinaSí, desde el primer día
Pedir precios a proveedores
Decidir cantidad por insumoSí, contra el conteo
Aprobar un proveedor nuevo
Autorizar un precio fuera de rango
Negociar plazo de pago
Pagar
Lo que se queda arriba es lo que cambia la estructura de costo. Lo que se delega es lo que se repite todos los días.

Cómo decides hoy

Tres preguntas resuelven el caso de casi cualquier restaurante.

  1. ¿Cuánto tiempo te lleva la compra al día? Menos de una hora, la haces tú. Más de media jornada, ya es un puesto.
  2. ¿Cuántos insumos mueven de verdad tu costo? Casi siempre son entre diez y quince, no cien. Ese es el trabajo.
  3. ¿Quién revisa el precio de quien compra? Si la respuesta es nadie, el problema no es quién compra.

La tercera es la que decide. Con un precio por insumo cualquiera de los tres arreglos falla igual, porque nadie tiene contra qué comparar. Con tres precios del mismo insumo el mismo día, los tres arreglos funcionan.

Comprafin existe para esa parte. Tus proveedores capturan su precio del día, el sistema los pone en la misma unidad y marca el mejor. Quien compra ve la comparativa antes de pedir y quien paga la ve después. Así se ve. Del otro lado, el proveedor captura sus precios sin que nadie del restaurante lo dé de alta. Comprafin no vende insumos ni procesa tu pedido.

Preguntas frecuentes

¿El dueño debe seguir comprando cuando el restaurante crece?

No de forma directa. Cuando la compra pasa de una hora diaria conviene que alguien más arme el pedido y el dueño autorice el precio y a los proveedores nuevos. Lo que no se delega es aprobar un proveedor y negociar el plazo de pago.

¿Es mala idea que el chef haga las compras?

No. Es el que mejor conoce el producto y el rendimiento. Lo que hay que cuidar son dos cosas: que compre con criterio de negocio y no sólo de cocina, y que su lista de proveedores se siga comparando cada cierto tiempo.

¿Cuándo se justifica contratar a un comprador de tiempo completo?

Cuando la compra ocupa más de media jornada diaria o cuando hay varias sucursales que compran lo mismo por separado. Antes de eso el puesto cuesta más de lo que ahorra, y además concentra una decisión que nadie estaría cruzando.

¿Cómo evito que quien compra reciba comisión de un proveedor?

Con un segundo precio del mismo insumo el mismo día. Las señales son un proveedor que concentra una categoría sin ser el más barato, precios que suben parejo y ausencia de cotizaciones de otros. Se corrige con datos, no cambiando de persona.

¿Quién debe recibir la mercancía?

Alguien distinto de quien hizo el pedido. Esa persona pesa contra la nota y firma. Es la separación mínima que hace falta en un restaurante de un solo local y es la que te deja encontrar un error semanas después.

¿Sirve que compren dos personas distintas por categoría?

Sí en cocinas grandes, con una condición. Cada categoría necesita un responsable claro, porque cuando dos personas pueden pedir lo mismo se duplica el pedido y se pierde el poder de negociación en las dos.

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