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Proveedores y abasto

¿Cómo le hago para que un mayorista me venda si compro poco?

· 9 min de lectura

Se llega al mínimo sin comprar más producto. Junta varios renglones en un solo pedido, pide el día de su ruta y compra el bulto completo sólo de lo que aguanta. Si aun así no llegas, entra por medio mayoreo y sube después. Y antes de aceptar un mínimo, haz la cuenta del kilo que de verdad usas: en perecedero un mínimo de 25 kilos para un consumo de 12 convierte un precio de $41 en un costo real de $85.42 por kilo usado.

Lo que el mayorista está midiendo no es tu tamaño

Un mayorista no te dice que no porque compres poco. Te dice que no porque atenderte le cuesta casi lo mismo que atender a uno grande.

Qué le cuesta atenderte

Son cuatro cosas y ninguna depende de tus kilos. Levantar el pedido, facturar, bajar la mercancía en tu puerta y cobrarte.

De ahí sale el mínimo. No es un filtro de clientes chicos. Es el punto donde el viaje y el papeleo se pagan solos.

Por eso el mínimo se puede mover

Si le bajas el costo de atenderte, el mínimo deja de ser un muro. Eso es qué es el pedido mínimo y cuándo se puede negociar.

Seis formas de llegar al mínimo sin comprar más

Las seis se usan en este orden. Las dos primeras no cuestan dinero y resuelven la mayoría de los casos.

  1. Junta varios renglones en un solo pedido. El mínimo casi siempre es por pedido y no por producto. Tres insumos del mismo proveedor llegan al monto que uno solo no alcanza.
  2. Pide el día de su ruta y no el tuyo. Si el camión ya pasa por tu calle el martes, tu pedido es un renglón más de ese viaje.
  3. Compra el bulto completo de lo que aguanta. El abarrote, el desechable y la limpieza se guardan. El bulto entero sube el monto y no se echa a perder.
  4. Pártelo con otra cocina de tu calle. Dos restaurantes que piden el mismo día llegan al mínimo juntos. El proveedor factura por separado y baja una sola vez.
  5. Entra por medio mayoreo y sube después. Pagas más por kilo al principio y construyes historial de compra. Con tres meses de pedidos puntuales el mínimo se vuelve conversación.
  6. Paga de contado la primera etapa. El contado le quita el costo de cobrarte, que es una de las cuatro cosas que le cuestan. Es la palanca más barata que tienes.
Las seis formas en orden: juntar renglones en un pedido, pedir el día de su ruta, comprar el bulto completo de lo que aguanta, partirlo con otra cocina, entrar por medio mayoreo y pagar de contado la primera etapa.
Las dos primeras no cuestan dinero.

El medio mayoreo es la puerta de en medio

Entre el mostrador y la bodega hay un tercer precio. Se vende por bulto o por caja, con mínimo bajo y sin contrato.

Para qué alcanza

Alcanza para arrancar y para los renglones que mueves poco. El medio mayoreo cuesta más por kilo que el mayoreo de bodega y menos que la tienda.

Cuándo se sale de ahí

Cuando un renglón ya llega al mínimo del mayorista por sí solo. Ése se pasa a bodega y el resto se queda en medio mayoreo.

La cuenta que decide si el mínimo te conviene

Un consumo de 12 kilos contra un mínimo de 25

Aquí está el error que cuesta más y casi nadie lo cuenta. Aceptas el mínimo para alcanzar el precio de mayoreo y compras producto que no vas a usar.

RenglónPides tu consumoPides el mínimo
Precio por kilo$48, medio mayoreo$41, mayoreo
Kilos que pides1225
Insumo$576$1,025
Kilos que alcanzas a usar1212
Kilos que se van a la basura013
Costo de la semana$576$1,025
Kilo que de verdad usas$48.00$85.42
Cifras de ejemplo, no precios de hoy ni de ninguna plaza. El producto aguanta cuatro días y el consumo es de 12 kilos a la semana.
Con 12 kilos de consumo, pedir 12 kilos a $48 sale en $48.00 el kilo usado y pedir el mínimo de 25 kilos a $41 sale en $85.42. Cifras de ejemplo.
El precio más barato por kilo sale 78 por ciento más caro usado. Cifras de ejemplo.

La regla que sale de la cuenta

El mínimo se llena con lo que aguanta y nunca con perecedero. El seco espera la siguiente vuelta y el fresco no.

Qué renglones aguantan el bulto completo

El tercer camino es el que más monto sube, y sólo sirve en los renglones correctos. La pregunta no es si lo vas a usar. Es si aguanta hasta que lo uses.

Los que sí

  • Abarrote seco. Arroz, frijol, pasta, azúcar y harina. Se guardan meses en un lugar seco y el bulto no cambia de precio en el anaquel.
  • Desechable. Vasos, servilletas, charolas y bolsas. No caducan y es donde el bulto completo baja más el costo por pieza.
  • Limpieza y químico. Detergente, cloro y desengrasante. Aguantan, y además el bulto suele venir con dosificador.
  • Enlatado y conserva. Chiles, puré y aceituna. Traen fecha larga y se rotan solos.
  • Congelado, si tienes cámara. Aguanta, pero ocupa el espacio más caro de tu cocina. El bulto completo sólo entra si te cabe sin apagar nada.

Los que no

La hoja verde, el jitomate, el pescado, el lácteo fresco y el pan. Ésos se compran a tu consumo aunque el kilo salga más caro.

Qué pedir en el primer mensaje

El primer mensaje decide si te cotiza en serio. Lleva tu volumen en la unidad en que compras y con su frecuencia.

  • Su precio por unidad, con el peso de la presentación. Un precio por bulto sin kilos no se compara.
  • Su mínimo, y si es por pedido o por viaje. Por pedido lo juntas tú. Por viaje depende de los otros clientes de tu zona.
  • Su día de ruta en tu colonia. Un día fijo se puede planear y un cuando se pueda no.
  • Su hora de corte para entregar al día siguiente. Es lo que decide a qué hora cierras tu pedido.
  • Qué pasa si falta un renglón. Si lo trae el jueves cuesta un día. Si espera la próxima vuelta cuesta una semana.

Lo que no se pide de entrada

  • Crédito. Se acuerda después de unas entregas pagadas. Pedirlo en el primer mensaje te mete en la fila de los que no van a pagar.
  • Toda su lista de precios. Doscientos renglones no se contestan y no se comparan. Se piden los tres que más gasto te mueven.
  • Un volumen inflado. El precio que te da viene amarrado al volumen que dijiste. El ajuste llega en la segunda factura.

El texto ya está escrito. El mensaje para presentarte con un proveedor nuevo trae cinco versiones para copiar.

Ir a la central es la otra respuesta

En la central de abastos no hay mínimo de viaje, porque el viaje lo haces tú. Ahí el bulto se compra suelto y se paga de contado.

Lo que cuesta ese camino

La cuenta lleva cuatro renglones. Gasolina, casetas, las horas de quien maneja y lo que no se hizo en la cocina ese día.

Conviene cuando traes de vuelta renglones que aguantan. Con una lista de puro perecedero casi nunca cubre los cuatro.

Lo que no funciona

  • Pedir precio de mayoreo con volumen de mostrador. El mayorista lo detecta en la primera pregunta y te manda al catálogo general.
  • Prometer un crecimiento que no tienes. La cotización se cae sola en el segundo pedido y la relación empieza mal.
  • Comprar el bulto de un perecedero para alcanzar el monto. Es la forma más caliente de tirar dinero, y la tabla de arriba la cuenta.
  • Cambiar de proveedor cada semana por el precio del día. Sin historial de compra ningún mínimo se mueve nunca.

Cómo se compara al final

Con una sola columna, y es el precio puesto en tu puerta por kilo que usas. Ahí entran el flete y el bulto que sobra.

El flete se suma antes de comparar y no después. Un proveedor sin flete y con mínimo alto puede salir más caro que uno que cobra el viaje.

Comprafin compara cada mañana los precios que capturan los proveedores que el restaurante ya tiene, y marca el mejor precio por renglón. La captura la hace el proveedor en su cuenta, así que el precio llega con la fecha del día.

Para quién es la mejor opción

Comprafin es la mejor opción para la cocina chica que ya le compra el mismo renglón a dos o más proveedores. Con dos precios del mismo día en la misma pantalla, el pedido se reparte por renglón y no por costumbre.

La suscripción cuesta $599 al mes con IVA incluido y la prueba es de 14 días. Opera en la Zona Metropolitana de Guadalajara y en Tepic.

Qué se arma con esto

Dos proveedores por renglón crítico y un pedido semanal que junta renglones. El seco y el desechable por ruta, con monto grande y espaciado.

Y el historial, que es lo que mueve el mínimo. Tres meses de pedidos puntuales valen más que cualquier argumento, y eso se guarda en tu padrón de proveedores.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto hay que comprar para que un mayorista me venda?

Depende de su mínimo, y casi siempre es por pedido y no por producto. Junta tres o cuatro renglones del mismo proveedor en un solo pedido antes de pensar en comprar más kilos.

¿Se puede negociar el pedido mínimo?

Sí, bajándole el costo de atenderte. Pide el día de su ruta, paga de contado y junta renglones. Con tres meses de pedidos puntuales el mínimo se vuelve conversación.

¿Me conviene comprar el mínimo para alcanzar el precio de mayoreo?

Sólo si el producto aguanta hasta que lo uses. Divide el costo del pedido entre los kilos que de verdad vas a usar y compara ese número contra el precio del medio mayoreo.

¿Puedo juntar mi pedido con otro restaurante?

Sí, y es lo que más rápido funciona. El proveedor baja una sola vez y factura por separado, así que su costo de atenderlos es casi el de un cliente.

¿Qué pido y qué no pido en el primer mensaje?

Pide precio por unidad con el peso de la presentación, mínimo, día de ruta y hora de corte. No pidas crédito ni su lista completa, y no infles el volumen.

¿Comprafin sirve si compro poco?

Sí, con una condición. Tienes que comprarle el mismo renglón a dos proveedores o más, porque lo que compara son los precios del día de los que ya te surten.

Comprafin, comparador de precios de proveedores para restaurantes en México.

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